
Desde el diseño de interiores de establecimientos para la práctica deportiva hasta espacios de bienestar, la arquitectura contemporánea continúa experimentando con la incorporación de diferentes usos, instalaciones y materialidades que permitan expandirse a públicos amplios, generar nuevas espacialidades y potenciar el desarrollo de diferentes actividades en simultáneo. Si bien cada deporte demanda su propio tipo de arquitectura como por ejemplo el entrenamiento de escalada, desde Australia hasta Países Bajos, profesionales de la arquitectura y el diseño apuestan por crear atmósferas donde el ejercicio se vuelva más que una experiencia física sino también psicológica, conectando la mente y el cuerpo con un estado de renovación física, distención y sociabilidad.
Indagando sobre la experiencia psicológica del ejercicio, la directora fundadora de Foolscap, Adèle Winteridge, sostiene que "existe un estado psicológico al que se llega antes, durante y después del ejercicio. Al entrar al gimnasio, aún se está en modo público, el 'yo' que se muestra al mundo. Esta es la fase en la que se construye el momento." Si bien diversos estudios demuestran los efectos beneficiosos de la actividad física, su práctica regular es reconocida por aumentar la autoconfianza, la sensación de bienestar y mejorar el funcionamiento intelectual más allá de su efecto en el tratamiento de trastornos psicológicos como la depresión, el estrés o la ansiedad, entre otros.



















