
"Nuestro planeta se está ahogando en plástico", afirma Naciones Unidas. Si bien el material hecho por el hombre tiene muchos usos valiosos, nuestra adicción a los productos de plástico de un solo uso ha provocado graves problemas económicos, de salud y ambientales. Aproximadamente un millón de botellas de plástico se compran cada minuto y cinco billones de bolsas de plástico se usan cada año en todo el mundo –usadas solo una vez y luego se desechan. Los plásticos y microplásticos han encontrado su camino en todos los rincones de nuestro entorno natural, desde los picos de las montañas más altas hasta las profundidades de los océanos más profundos. Tanto es así, que se han convertido en parte del registro fósil de la Tierra y han creado un hábitat microbiano marino completamente nuevo conocido como "plastisfera".
Al amenazar nuestra capacidad para contener el aumento de la temperatura global dentro del umbral crítico de 1,5°, la contaminación plástica está causando efectos desastrosos. Estos son especialmente evidentes en la Península Antártica, donde las temperaturas se han disparado cinco veces más rápido que el promedio mundial durante el último medio siglo. Como resultado, el 75% de todas las áreas glaciares se han derretido y, si superamos el límite de 1,5 °C, los glaciares desaparecerán por completo. El nivel del mar subirá, los arrecifes de coral se deteriorarán y los fenómenos meteorológicos extremos serán más frecuentes. Entonces, ¿cómo podemos abordar esto a través del diseño? Combinando el ingenio y la creatividad con la innovación tecnológica, los arquitectos y diseñadores pueden aportar su granito de arena. Nagami y Ecoalf, por ejemplo, lo han hecho en uno de sus últimos proyectos: un interior completamente impreso en 3D hecho con plásticos reciclados.








