Hace unos días tuve la oportunidad de platicar con Emilio Hernández, del Centro de Imaginación Oaxaca, uno de los participantes deCocina CoLaboratorio. En nuestra plática surgieron temas como la participación colectiva, la gestión social del hábitat, el altruismo, el racismo, y muchos otros temas de índole social. Durante la charla mencionamos los distintos matices, luces y sombras alrededor de temas relacionados con el asistencialismo y la “ayuda” a las comunidades; lo contraproducente y violento que puede ser el actuar desde el privilegio y la verticalidad.
https://www.archdaily.cl/cl/990628/cocina-colaboratorio-gestion-social-de-habitat-en-chiapasValeria Rubio García
¿Qué otra cosa es más familiar para cualquier ser humano que la comida? La comida conecta el paisaje con la cultura, con la emoción, con la historia y con la salud planetaria en general. Compartir alimentos y cocinar para otras personas representa un acto básico de cuidado y una manera de expresar generosidad y hospitalidad, recordándonos cuánto dependemos los unos de los otros. La comida nos permite pensar de forma sencilla en las relaciones complejas del hábitat y proporciona un espacio común para que las personas nos conectemos como en nuestra propia casa: alrededor de la mesa de la cocina.
Durante la década de 1980 las ONG y otros organismos interesados en el tema de la vivienda evidenciaban la necesidad por atender la cuestión habitacional de manera integral y urgente; la búsqueda de un hogar y entorno digno para las personas en situación de vulnerabilidad, principalmente en América Latina como la región más urbanizada del mundo a comienzos del siglo XXI. Ocho megaciudades concentraban el 14% de la población mundial entre las que se encuentran Ciudad de México, Sao Paulo, Buenos Aires y Río de Janeiro, entre otras. Además, la urbe se ha expandido a un ritmo tan acelerado, que ha superado el crecimiento demográfico a causa de la construcción de complejos residenciales, centros comerciales e industriales.
Uno de los factores más importantes cuando se diseña es el clima específico del sitio, esto puede representar una dificultad cuando se trata de climas extremos y es necesario utilizar materiales aislantes que se adapten a las condiciones cambiantes. Sin embargo, cuando se habla de México y sus climas privilegiados, esto se vuelve a favor de los arquitectos permitiendo crear microclimas y espacios que se difuminan en la transición de lo que resulta ser adentro y afuera.
El estado de Chiapas –localizado al sur de México, colindando con el estado de Tabasco y en frontera con Guatemala– representa uno de los estados más importantes para las culturas mesoamericanas, tales como la olmeca, maya y chiapaneca, es por eso que algunos de los atractivos turísticos más importantes de esta región son las zonas arqueológicas de Yachilán, Palenque, Chonkultic, Toniná y Bonampak, las cuales resultan importantes para entender los procesos constructivos, estructurales y sociales que fundaron este territorio.
Hasta hace algunos años la causa número uno de muerte en el municipio de Tenejapa, ubicado en la región de Los Altos de Chiapas, la encabezaban las mujeres durante la labor de parto. Ante este panorama, y aunado a la falta de servicios médicos en la región, las parteras tradicionales de 22 comunidades se agruparon para combatir el problema y formaron la Red de Parteras “Un solo corazón A.C.”, organización que ha logrado disminuir a cero el índice de mortandad materna e infantil atendiendo un 98% de los de partos en la zona.
El Segundo Concurso de Arquitectura Aplicada nace como una iniciativa de Arqmosfera Estudio de Arquitectura en colaboración con el Festival Proyecto Posh. Se realizó con la finalidad de promover la regeneración y revalorización del patrimonio edificado, que renueve la identidad y la dinámica social de espacios públicos que padecen problemas de deterioro, identidad, usos no adecuados, etc; con el fin de impulsar la revitalización del Centro Histórico de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, a través del tratamiento integral del Conjunto Cultural del Carmen, en el que se pretende la integración de los edificios, promoviendo la apropiación del espacio público.
El pasado 7 de septiembre un terremoto de 8.2 grados con epicentro en las costas de Chiapas azotó al Istmo de Tehuantepec en Oaxaca, dejando 1 479 000 damnificados. A pesar de haber sido el sismo más fuerte en los últimos cien años en el país, a 14 días del evento -según los pobladores-, los víveres no están llegando a las familias, el apoyo por parte de las entidades municipales no está fluyendo, existe corrupción respecto a las despensas otorgadas y no se tiene un censo apropiado de los daños, mucho menos un proyecto de reconstrucción que aborde de forma sistémica la problemática.
Dejando a un lado la mala coordinación y el pésimo desempeño que han tenido las entidades municipales y gubernamentales, existe un problema mucho más grande y a largo plazo: la reconstrucción.
Desde 2015, el Taller Vertical: Proyectos de Impacto Regenerativo (Departamento de Arquitectura de la Universidad Iberoamericana), impartido por los profesores Juan Casillas, Mariana Ordóñez y Jesica Amescua, opera como un espacio académico y práctico de acción-reflexión en torno al papel actual de los arquitectos en la producción social del hábitat.
El propósito principal del taller es detonar un profundo sentido de responsabilidad en los estudiantes, a través de la exploración del potencial de la arquitectura participativa como una herramienta de cambio socio-ambiental. Los proyectos que aborda el taller surgen necesariamente de demandas reales y se llevan a cabo bajo procesos participativos y de intercambio de saberes (técnicos y locales) que buscan construir un conocimiento común. Más allá de los objetos arquitectónicos, los procesos con la gente se vuelven el centro de los proyectos en sus tres momentos: diagnóstico, diseño y construcción.
El pasado viernes 5 de mayo, The Congress for the New Urbanism (CNU) anunció a los ganadores de sus premios anuales “Charter Awards,” otorgados a la excelencia en diseño arquitectónico, paisajismo y urbanismo, que ayudan a construir comunidades equitativas, sustentables, conectadas, saludables y prósperas.
Entre los ganadores se encuentra la firma mexicana C Cúbica Arquitectos por su restauración del Antiguo Palacio Municipal de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México.
El concurso reunió a algunos de los mejores estudiantes y arquitectos egresados del Estado y el jurado seleccionó a Camilo Nucamendi León, Héctor Farrera Mandujano, Maria de Lourdes Zambrano, Hans Kabsch Vela, David Martinez Ramos y Luis Gerardo Ramírez, egresados del Tecnológico de Monterrey, UNAM, y de la Universidad Autónoma de Chiapas, como ganadores del concurso.
Conoce los detalles del proyecto, después del salto.
VACA(Verano, Aprende, Construye, Ayuda) es una plataforma de aprendizaje, compromiso y disfrute compuesta por un equipo de profesionales y estudiantes de arquitectura, comunidades y patrocinadores, en el marco de un programa universitario. La idea del programa es hacer frente a la pobreza en zonas vulnerables en base a la investigación-acción-participación, rescatando las tradiciones constructivas y materiales locales, y enseñando a sus habitantes a construir a través de la cooperación.
Luego de 3 experiencias realizadas entre los años 2013 y 2014, VACA se trasladó en 2015 a la localidad de Zinacantán, Chiapas, con el objetivo de construir un Taller/Cocina para la Cooperativa “Mujeres Sembrando la Vida”. El proyecto fue levantado en 18 días por un equipo que no superó las 30 personas, recuperando la técnica de construcción con adobe, madera y tejas artesanales, y reutilizando todos los materiales existentes en el lugar.