
Los esfuerzos arqueológicos destinados a explorar las civilizaciones del pasado han revelado una similitud en todo el mundo. Una forma de arquitectura desarrollada independientemente en cada continente. La evidencia muestra que las comunidades neolíticas utilizaron suelos fértiles y arcilla aluvial para construir moradas humildes, creando el primer material de construcción duradero y sólido de la humanidad. La arquitectura de la tierra nació a una edad muy temprana en la historia humana. Las técnicas pronto sufrieron un declive gradual a medida que cambiaban los estilos de vida, crecían las ciudades y florecían los materiales industrializados. ¿Tiene la arquitectura de tierra un lugar en el mundo del siglo XXI?
La actual crisis ecológica ha despertado un renovado interés por las tradiciones antiguas, especialmente entre los arquitectos. La necesidad de una ecoarquitectura fiable y sostenible ha llevado a muchos arquitectos internacionales a explorar la ecoconstrucción vernácula. Una creencia común es que las prácticas vernáculas están incrustadas en su tiempo, incapaces de encontrar un lugar en el entorno construido contemporáneo. Sin embargo, muchos ejemplos en todo el mundo muestran cómo los artesanos expertos son capaces de reutilizar sus habilidades de nuevas maneras.








