
La pandemia del COVID-19 que ya afecta a más de 180 países en el mundo, ha cambiado nuestra forma de relacionarnos con todo. Nuestras prácticas sociales y de consumo se ven limitadas y hemos debido echar mano de las herramientas digitales para mantener la distancia mientras intentamos seguir operativos. Ante este nuevo panorama, conceptos como el home office y el e-commerce comienzan a hacerse habituales.
Hace unas semanas revisamos cómo los arquitectos nos estamos adaptando al teletrabajo, buscando mantener una adecuada producción de manera remota. No es difícil pensar en que las primeras etapas del proceso de diseño puedan realizarse fácilmente desde casa, pero qué ocurre en las fases tardías en las que el arquitecto debe trabajar en la obra, o elegir y especificar los materiales y productos necesarios para su construcción?
Para mantener sus operaciones activas, muchos locales comerciales han implementado sistemas de compra de productos online con envío a domicilio, reportándose un aumento del 30% en el consumo en línea. El consumo de bienes de primera necesidad, como alimentación y bebestibles a través de e-commerce ha crecido en 150% respecto del año pasado. Otras categorías que han tenido un alto crecimiento en sus ventas online son los insumos médicos, productos para bebés y limpieza, mientras que los productos dedicados a los viajes, moda y lujo, son los que se han visto más afectados, como era de esperarse.
