
La degradación ambiental ha puesto de manifiesto la necesidad de nuevas fuentes de energía. Un cambio en las fuentes de energía requiere medios innovadores de almacenamiento de energía. Durante siglos, los edificios han demostrado ser capaces de almacenar personas, objetos y sistemas, lo que invita a reflexionar sobre su potencial sin explotar para almacenar grandes cantidades de energía de manera eficiente. En esta nueva era, ¿pueden los edificios ir más allá de ser estructuras funcionales para convertirse en posibles reservas de energía?
La tecnología de iones de litio fue una de las reinas indiscutibles del almacenamiento de energía, su uso generalizado en teléfonos móviles y autos híbridos ha sido un testimonio de su confiabilidad. Sin embargo, actualmente enfrenta críticas debido a su impacto ambiental y políticas geopolíticas. La industria de la construcción ha sido capaz de ofrecer una solución a este problema del siglo XXI a través de múltiples intervenciones. Los ladrillos y el cemento se han convertido en contendientes para estas baterías, ofreciendo nuevas formas de almacenar energía. Los minerales fundamentales para la construcción ahora son componentes clave de los sistemas de almacenamiento de energía térmica (TES) que se pueden instalar en edificios de manera que los convierten en baterías térmicas. Una fusión de arquitectura y tecnología augura una solución escalable, llevando a las naciones hacia una economía de energía más limpia.





