
En cualquier parte del mundo, Amsterdam es sinónimo de bicicletas. Esta rápida asociación se explica porque su uso ha crecido un 40% en poco más de 20 años y cada día un 58% de sus habitantes pedalean 2 millones de km, convirtiéndose en una de las ciudades más amigables del mundo con este medio de transporte, según el Ranking Copenhagenize 2015.
De hecho, en este período se ha vuelto el principal medio de transporte de la ciudad y paralelamente ha contribuido a reducir los accidentes de tránsito y la contaminación. Además, ha ayudado a favorecer la intermodalidad debido a que en las estaciones de trenes hay biciestacionamientos que ocupan edificios completos.

