Estructuras arquitectónicas inspiradas en las abejas, recuperación de humedales contaminados con organismos biológicos, espacios públicos iluminados por bacterias y tratamiento de aguas residuales con microalgas. En una época de interacción sin precedentes entre lo natural y lo artificial, nos enfrentamos a la necesidad de desarrollar instrumentos de transformación equipados con una capacidad incorporada de constante adaptación y auto-evaluación.
Como la naturaleza está cada vez más hibridada con la artificialidad, el paradigma ético de su conservación está perdiendo progresivamente valor y necesita ser reemplazado con unos mecanismos adaptativos para la gestión y evaluación de los efectos de la transformación humana sobre los ecosistemas naturales. Definimos estos mecanismos como eco-máquinas.

