
El arte y la arquitectura atraviesan una serie de procesos interpretativos previos a su creación que envuelven el reconocimiento de una capacidad de asombro, experimentación, comunicación e imaginación. Compartiendo sensibilidades y búsquedas creativas, son capaces de modificar la vivencia del mundo respondiendo a un colectivo de ideas que, en algunas ocasiones, diseñan, pintan y escriben sobre temáticas relacionadas al vínculo con la naturaleza, el papel de la sociedad en el entorno construido, los sentidos que transmiten los espacios y demás.
Indagando en su historia, la arquitectura y el arte siempre han sido disciplinas interrelacionadas que materializan sus ideas ya sea en la obra de un arquitecto/a, sobre el óleo de un pintor o la escultura de un artista. Al momento de proyectar espacios para el arte existen una serie de requerimientos y/o necesidades que indudablemente demandan las obras para que su cuidado y mantenimiento sea el adecuado y no se deterioren con el correr del tiempo. Diseñar la iluminación correcta de los espacios, la circulación de los usuarios y la distancia disponible entre los visitantes y las obras expuestas formará parte del camino hacia la concepción de proyectos dinámicos, flexibles y adaptables que aspiren a establecer diferentes relaciones con su entorno exterior. A través de técnicas como la combinación de materiales, la disposición de dobles alturas o patios internos y la distribución de mobiliarios móviles, entre otras, es capaz de fomentarse la continuidad espacial y la comunicación entre atmósferas de usos, escalas y alturas variables.












