
De la misma manera que las sociedades se transforman, los tiempos cambian y las ciudades evolucionan, la arquitectura industrial se moderniza y tecnifica, llegando en algunas ocasiones a un estado de abandono o ruina. Comprendiendo su valor como legado construido y siendo vestigios de cambios tecnológicos, sociales y culturales, la renovación y/o reconversión de numerosas fábricas y naves industriales puede dar lugar a la revitalización, recuperación o crecimiento de diversas áreas en las grandes urbes incorporando nuevos usos y espacios para el disfrute de su ciudadanía.
Los edificios industriales complementan la identidad urbana de las ciudades y representan una oportunidad de actuación sobre las preexistencias dando la posibilidad de reflexionar sobre criterios de restauración, conservación, intervención y rehabilitación, entre otros. Contemplando un pensamiento y visión de futuro, la transformación de estos espacios es capaz de alcanzar beneficios en el hábitat urbano a corto, mediano y largo plazo como también mejoras integrales en la calidad de vida de las comunidades. Ahora bien, ¿cómo intervenir sobre un edificio industrial de forma adecuada y adaptarlo a un nuevo uso para darle una segunda vida?
De fábricas a oficinas







































