A partir de la pandemia, los temas urbanos pasaron a estar más latentes que nunca en la vida de muchas personas en América Latina. El COVID-19 generó un cambió de rumbo bastante turbulento en el mercado inmobiliario, tanto por la especulación que generó en muchos sitios el comercio de segundas casas como por el fenómeno de los “nómadas digitales” en lugares como Medellín, Buenos Aires o Ciudad de México.
Burning Man, el festival anual que se lleva a cabo en el Desierto de Black Rock en Nevada, ha comenzado el 27 de agosto, con miles de asistentes al festival que se reúnen para crear la Ciudad de Black Rock, una "metrópolis temporal" completa con numerosas instalaciones, obras de arte y pabellones que celebran la "comunidad, arte, autoexpresión y autosuficiencia". Sin embargo, este año la experiencia del festival ha sido diferente, ya que fuertes lluvias inundaron el desierto y el lugar del festival, creando un espeso barro hasta los tobillos. Las carreteras hacia y desde el festival han sido cerradas ya que los vehículos grandes corren el riesgo de quedar atascados en el barro. Mientras algunas personas han abandonado el lugar caminando, la mayoría de los 70.000 campistas permanecen varados, según informa CNN.
Los colores son mucho más que solo estética. Pueden influir en las sensaciones que transmite un espacio, en cómo percibimos el ambiente e incluso en cuestiones de confort. Con tantos factores que pueden influir, utilizarlos no es una tarea fácil y, por eso, muchos arquitectos optan por mantener el clásico blanco, escalas de grises o incluso los materiales aparentes para evitar cualquier posible conflicto visual. Sin embargo, algunas prácticas de arquitectura se atreven con paletas distintas y generan obras únicas que se destacan precisamente por la forma en que los colores ayudan a componer el proyecto.