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Arquitectos: Devolution
- Área: 80 m²
- Año: 2025


El Premio Aga Khan de Arquitectura (AKAA) ha anunciado los 19 proyectos preseleccionados para su ciclo 2025. Seleccionados de un total de 369 nominaciones, estos proyectos competirán por una parte del premio de 1 millón de dólares estadounidenses, uno de los premios más significativos en este campo. La lista de finalistas fue determinada por un Jurado Maestro independiente compuesto por nueve miembros: Azra Akšamija, Noura Al Sayeh-Holtrop, Lucia Allais, David Basulto, Yvonne Farrell, Kabage Karanja, Yacouba Konaté, Hassan Radoine y Mun Summ Wong. El Jurado se reunirá a finales de este verano para revisar las evaluaciones in situ y seleccionar a los destinatarios finales del 16º Ciclo de Premios (2023–2025).



Construir una cúpula monumental sin recurrir a cadenas de hierro externas ni a un cimbrado tradicional fue el enorme desafío que enfrentó Filippo Brunelleschi en la Catedral de Santa Maria del Fiore, en Florencia. Para demostrar la viabilidad de su propuesta y guiar la construcción, se apoyó en un modelo de madera a gran escala que desempeñó un papel fundamental en el estudio de las proporciones, el entrelazado de las nervaduras y la disposición innovadora de los ladrillos mediante el sistema a spina pesce (espina de pez). Como herramienta técnica esencial, este modelo —que aún se exhibe en el Museo dell’Opera del Duomo de Florencia— orientó a los maestros de obra durante toda la construcción, consolidándose como un ejemplo clave del valor de los modelos en la planificación arquitectónica, la comunicación constructiva y la experimentación.


¿Qué puede revelar la arquitectura de un pabellón sobre su país? En las grandes Exposiciones Mundiales, la mayoría de los pabellones nacionales intenta responder a esta pregunta, convirtiéndose en una arquitectura cargada de simbolismo. Estructuras temporales, sí, pero densas en significado, funcionan como declaraciones políticas. Son pabellones que condensan, en su forma y material, las ambiciones de sus países de origen. La Expo Osaka 2025, como el capítulo más reciente de esta tradición, evidencia la creciente sofisticación con que las naciones utilizan el espacio construido para proyectar al mundo una imagen de sí mismas: sostenible, tecnológica, culturalmente distinta y geopolíticamente relevante.
