
Si bien en numerosos proyectos se busca evitar de manera consciente la adopción de un esquema funcional definitivo -tendiendo intencionalmente hacia la indefinición de los espacios-, en muchos otros, la división clara de los usos y la síntesis programática se presentan como herramientas clave para ordenar, jerarquizar y optimizar el funcionamiento de los espacios.
Segmentándolos en categorías duales, como pueden ser público/privado, abierto/cerrado, o servidos/servidores –un binomio conceptual estudiado y aplicado por el propio Louis Kahn en obras como los laboratorios Richards-, es posible categorizar los espacios de algunos programas complejos de manera esquemática, mejorando la eficiencia y permitiendo una mejor articulación de los diferentes sectores.






















