
Descartando aquellas ciudades en conflictos bélicos, las urbes más violentas del mundo están en América Latina y el Caribe, donde vive el 8% de la población mundial, pero es donde se concentran el 33% de los homicidios. El Instituto Igarapé (Brasil) cuenta con su Observatorio de Homicidios, y advierte que catorce de los veinte países con mayores tasas de homicidios están en América Latina y en el Caribe. Mientras el informe anual del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal (CCSPJP) (México) sobre las ciudades más peligrosas del mundo la representación del subcontinente es abismante: 43 de las 50 peores. ¿Qué hacer?
Insight Crime apela a cinco dinámicas criminales: incremento de los mercados locales de drogas, la fragmentación del crimen organizado, las naciones de tránsito de drogas se convierten en centros de delincuencia, el legado de guerras civiles en bandas criminales y la corrupción y criminalización del gobierno local. Sin embargo, las ciudades tienen algo que decir al respecto.
Robert Muggah, Director de Investigaciones del Instituto Igarapé, y Ilona Szabo de Carvalho, Directora Ejecutiva del Instituto Igarapé, plantearon en una columna en Foro Económico Mundial, que algunas ciudades latinoamericanas sufren de "periferización", es decir, son fragmentadas, segregadas y elitistas. La pobreza se reduce, las economías crecen, pero la violencia aumenta. ¿Por qué? Muggah plantea que las ciudades latinoamericanas son "las más desiguales del planeta": aproximadamente 111 millones de los 588 millones de habitantes viven en barrios pobres. Mientras las élites nacionales crecen económicamente, aún grandes porcentajes de la población no tienen acceso al agua potable (15% en República Dominicana), electricidad (18,1% en Nicaragua) y alcantarillado (39% en Bolivia).
