El sobrio lujo de Alberto Campo Baeza

La Universidad Politécnica de Madrid, su Escuela de Arquitectura, acaba de hacer un merecido homenaje académico al Catedrático Excmo. Sr. D. Alberto Campo Baeza y he querido unirme a este jubileo justo y necesario con esta reflexión titulada originalmente "Campo Baeza, Fiat Lux" (Hágase la luz).

Estamos tan acostumbrados a ver la luz del día que ya no nos paramos a dar las gracias por esa cotidiana alegría. Los que somos más jóvenes que él, aunque más viejos ya que la sempiterna foto de su cara morena, tranquila y de vida rebosante por sus ojos brillantes, nos hemos acostumbrado a verle siempre ahí, dándonos, cada cierto tiempo, sin agobiar, pues no son muchos sus proyectos, un nuevo frasco de luz que nos trae el aroma de su arte. Y decimos frasco pues muchas veces su poesía se nos ofrece en obras pequeñas, casas  que sin embargo recorren las páginas del mundo. Y nosotros, como si fuera un don que merecemos, tampoco nos sentamos a escribir y dar gracias por él y su elixir. ¿Cuántos años pasaron ya, desde aquella escuela de ladrillo y aquel espacio curvo, donde la luz se ordenaba en el pavés y medíamos la escala con un niño? ¿Cuántos años pasaron desde que las ventanas de la casa Turégano se tensaron en el plano, y nos dejaron boquiabiertos con un rayo de luz que cruzaba escalonado? No lo decimos. ¡Tantos!

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Colegio Público San Fermín. Image © estudio campo baeza [Flickr], bajo licencia CC BY-NC 2.0

Nacido en Valladolid, le gusta decir al arquitecto que para la luz nació en Cádiz. Sin embargo vemos en sus proyectos también al castellano, al rigor del geómetra, la sobriedad de la meseta, el embrujo de ese llano, que te enseña limpio al gran astro corriendo su itinerario. Claro, los pueblos blancos, los techos planos, terrazas de Andalucía, pero también la simetría y el pan pan…Valladolid es tierra de campos y Baeza, un lugar de Andalucía donde se hace piedra la poesía…

Es miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (2014), lo cual es un honor y mérito enorme y ha recibido multitud de reconocimientos: el Premio de Arquitectura Española Internacional (PAEI 2015), el Torroja por su Caja Granada o el Premio de la Universidad Politécnica de Madrid por su excelencia en la docencia en 2013. Construir y enseñar. Enseñar y construir.

Casa Turégano. Image © Hisao Suzuki

En Italia ha recibido The International Award Architecture in Stone en Verona, además de haber expuesto su obra en la Basílica de Palladio en Vicenza  y en el Tempieto di San Pietro in Montorio en Roma. Se mostró también su obra tranquila sin alterarse en la zahadiana MAXXI de Roma y en la Fundación Pibamarmi de Vicenza.

El RIBA le ha nombrado International Fellowship en 2014 del Royal Institute of British Architects. Ha recibido el premio Heinrich Tessenow que une así su nombre al de un arquitecto magistral que también hacía mucho con poco. En 2009 la galería MA de Toto en Tokio hizo una exposición antológica de su trabajo, en 2015 la casa Oris de la Arquitectura de Zagreb y varios lugares más en España. También la Iglesia de Santa Irene en Estambul recogió su obra. ¡Vamos, que escoge mal los sitios!

Luego, en Norteamérica: la Gold Medal, The Arnold W. Brunner Memorial Prize de la American Academy of Arts and Letters, además de haber expuesto su obra allí y en el Crown Hall de Mies en Chicago. En los Estados Unidos está la casa Olnick-Spanu y el proyecto de museo Mia (Magazino of Italian Art) en Garrison NY, dedicado al arte que tantas veces busca él en sus acabados. También ha diseñado una casa para Tom Ford en Nuevo México (Estados Unidos), que al final no se hizo porque no obtuvo licencia de la municipalidad porque era “poco española” [1]. Y en este artículo como no hay muros malos: ¡viva México!, Monterrey, ciudad que yo conozco bien, y su Domus Aurea que enmarca la “m” de la montaña.

¿Pues saben qué? Aún nos saben a poco sus premios por la importancia de su legado teórico, escrito y construido, y por el aliento, nos consta por experiencia propia, que ha impulsado en todos aquellos que se han interesado por la luz, ayudando y empujando al espíritu que busca.

Como profesor de proyectos de la Escuela de Madrid, como escritor, conferenciante y difusor constante de la Arquitectura y la Luz, frecuentemente nos desmenuza los efectos lumínicos y nos hace así intentar entender la razón de su sobrio lujo. Acostumbrado a explicarnos (y por tanto estas líneas que siguen recogen casas y cosas que muchas veces ya han oído, porque él nos lo contó). Nos dice mucho también en sus dibujos primeros, que adoramos, porque con trazo trémulo, son la semilla ya de lo que luego vendrá. Siempre va lidiando con varias ideas, pero no se acaban en un proyecto. Es frecuente que una obsesión se vaya perfeccionando, explorando en varios ejercicios sucesivos. Así, escribió en varias de sus obras y sigue escribiendo Hortus Conclusus, Más con Menos en todas, Impluvium de luz en otras muchas, en varias más separó lo estereotómico de lo tectónico. Un arquitecto como él no es una, es muchas casas.

Más con menos

Casa Gaspar. Image © Hisao Suzuki
Corte/sección y planta de Casa Gaspar. Image Cortesía de Alberto Campo Baeza

"Sobriedad castellana" decíamos antes, llamémosle ahora como queramos, metámosle en una moda: minimalismo, o en una conducta: frugalidad, o en una actitud: cordura, o en una orden monacal: pobreza y austeridad. Mientras estos años conocíamos el titanio, el composite gurea, los policarbonatos imposibles, el “postureo”… él trabajaba más con menos, lidiaba con ladrillo enfoscado, con piedra, con hormigón (muchas veces muy basto), con agua que rompe en reflejos la luz sobre un techo o una fachada… Aquella bombilla aislada, como gustaba Wittgenstein, con un cristal clavado, protegiéndola del agua… La cocina de la casa de Blas ¿para qué quieres más? Siempre nos da lecciones. Y este descender en elementos, desvestir de complementos, nos lleva a una mayor intensidad en lo que de verdad importa, los materiales más baratos como él dice: el espacio y la luz, que a la postre son los de más valor.

Hortus Conclusus

Casa Gaspar. Image © Hisao Suzuki

Su obra en muchas ocasiones se separa del entorno para ofrecernos el cielo, para mirar arriba y verlo recortado entre sus muros blancos, ese cielo que le da la luz. Esos muros que a veces, desde fuera, nos dejan ver un árbol, que les da una sombra que se mueve fragmentada adentro con el viento, e invitan a pensar: ¿que habrá detrás de ellos?

Es el muro primero de la casa Gaspar que encierra los naranjos, que nos dejó sin habla, mostrándonos desde adentro los pinos que hay afuera, desarrollado también en la Casa Guerrero, aunque más alto en esta última. Construyendo e investigando. Lo mismo pude ver en Inca, en Mallorca, en un polígono bien feo, pero cuando estás adentro de su reino, no lo ves, solo el mundo, triangular en este caso, que se ha creado dentro, limoneros luneros y en vez de naves de uralita, los montes a lo lejos.

Casa Guerrero. Image © Fernando Alda

La guardería de Benetton solo se queda el blanco de los United Colors y recoge en otro muro curvo los patios de los niños, areneros. También las oficinas de Zamora se cierran con un muro, este de piedra, sillares, para decirle ¡Hola! para ser parte de aquella Catedral de cúpula gallonada que estudiábamos en Historia del Arte. En vez de enfrentarse a ella, las oficinas se plantean como un edificio interior, rodeándolo ese alto muro de piedra que se alía con el sitio y forma una piel que es la que da su imagen a la ciudad: un muro urbano. En su interior, noli me tangere, la pieza de cristal se separa del cierre en todas las fachadas exteriores, creando ese mundo interno, inter-espacio que se puede modelar con total autonomía. Además dentro, tanto en Zamora como en Mallorca, lo estereotómico enterrado y sobre el suelo, el edificio tectónico. Construyendo y enseñándonos a la vez, como veremos ahora. Y desde la sencillez controlada de la caja interior podemos ver, si queremos también, a Jacobsen en sus muros de cristal ligeros.

Oficinas en Zamora. Image Cortesía de Alberto Campo Baeza

Estereotómico, tectónico

Casa Rufo. Image © Javier Callejas Sevilla

Ha sido en su departamento de proyectos de la ETSAM donde este concepto ha cobrado un vigor inusitado [2]. Y es en la obra de nuestro protagonista donde recibe una importancia capital como arma proyectual. Partimos de la casa de Blas, donde separó una caja rugosa estereotómica y puso sobre ella una pequeña pieza, delicada, cajita de cristal cubierta, que contrasta y conforma lo tectónico de la propuesta. Después fue la de Rufo, donde, al subir en continuidad el pórtico de hormigón, nos lleva a la propuesta Casa sul lago de Terragni. Más tarde en la Casa Olnick-Spanu muestra, con más delicadeza, el mismo concepto que se abre arriba sobre el Hudson. A la espera de ver, sólo en maquetas la conocemos, la Chapoutot en Marruecos… También estructura ligera, ilusión, quimera realizada, entre catedrales, luz de Cádiz. Y a veces este posar aristas de cubos blancos nos recuerda a Sol Lewitt, hasta en los bancos.

Casa Olnick-Spanu. Image © Miguel Quismondo y Javier Callejas

Luz, más luz

Caja Granada. Impluvium de luz. Image © Hisao Suzuki
Croquis de Caja Granada. Impluvium de luz, realizado por Alberto Campo Baeza. Image Cortesía de Rogelio Ruiz Fernández
Croquis de Caja Granada. Impluvium de luz. Image Cortesía de Alberto Campo Baeza

Sí, hemos publicado ya y aquí repetimos, que cuando escribimos sobre luz, son tan profundas las enseñanzas del profesor Campo en este campo, que uno tiene la sensación de, siendo un crío, entrar a robar manzanas en finca ajena: la suya.

La baza de Baeza, sin duda, es la luz y su delicadeza, cuando recorta el aire en su interior, luces que pasan y atraviesan, luces que se clavan desde arriba, que hacen que tu mirada a la deriva se dirija hacia el espacio elevado. Otras veces contraste, habitaciones de gran altura que no recogen más que el volumen del aire, como en algunas construcciones árabes que quieren esconderse del rigor del día, y debajo: la brisa. Granada, serenidad romana, gigante rigor, templanza, impluvium de luz, alabastro que se carga de claridad, como el pavés que vimos antes, luz sólida también.

Guardería para Benetton. Image © Marco Zanta

Y los soles aaltianos [3]: Campo Baeza los metió en su paleta desde los primeros proyectos hasta los últimos. Casa Infinita. Ver cómo proyectan estos soles otros soles en las paredes blancas, cómo se mueven durante el día con calma, cómo se difuminan cuando hay nubes y se dibujan claros, concisos en verano siguiendo su andadura. A veces prueba con cuadrados, y vuelve al círculo después, investigando, calma, sin estrés. Tiempo en el recorrido y el proyecto. Tiempo.

Oficinas en Zamora. Image © Javier Callejas Sevilla

Rasgaduras de luz. Hace años dibujó unas viviendas sociales que atravesaba la luz por el salón. Ya en Granada, en la pantalla de hormigón que nos separa de la autopista, creó esta rasgadura que te traspasa tras subir entre muros más ciegos, y ahora de nuevo lo prueba en otro museo: el Louvre de Liévin. Otro concepto, otra búsqueda de efecto. Otra comprobación será el verlo hecho.

Y también matemática sin mácula: simetría, cuadrado, proporción, circulo, plano, geometría, escuadra y cartabón, cubo, rectángulo, malla, eje y recta, homotecia de maqueta. Y tratados: taxis, euritmia, composición… ¡Venustas!

Museo de la Memoria de Andalucía. Image © Javier Callejas Sevilla
Propuesta para el Museo Louvre de Liévin. Image Cortesía de Alberto Campo Baeza

Vale sí, espiral pingüinos [4], hélice en la Mercedes, pero ¿no serán las rampas que suben sobrepuestas en el Vaticano? ¿o la que proyectó similar y antes Leonardo?…¿la que subía de Stirling en Stuttgart? esa no, mucho color ¿la del Guggenheim de Nueva York? ¿la de la mezquita de Samarra?… Quién sabe su cabeza donde anda…Uno no sabe bien, en donde bebe Alberto, uno no sabe bien dónde no.

Alberto bebe siempre hambriento de efectos. Siempre creando adeptos. Sí, por supuesto: Mies, Johnson, Aalto, Le Corbusier, Terragni, Tessenov, Libera (o Malaparte), Barragán, Los Five, Lubetkin…un sinfín. Por otra parte Carvajal, Fullaondo y Saenz de Oiza siempre en su corazón y su memoria. Porque su Arquitectura destila, a través de la luz, la disciplina.

Sí sabemos dónde anda nuestra cabeza: siempre a la espera de que nos de otra pieza, para pensar, para comprobar y disfrutar de nuevo su maestría, su vigor, su fortaleza de luz y vida. Gracias, muchas gracias, muchísimas gracias profesor.

Museo de la Memoria de Andalucía. Image © Javier Callejas Sevilla
Render de la propuesta para el Museo Mercedes-Benz. Image © EstudioACB [Wikipedia], bajo licencia CC BY-SA 3.0

Rogelio Ruiz Fernández nació en Asturias, España (1965). Es Arquitecto U.P.Valencia 1990, Postgrados en U.Coruña y U.Valladolid, Doctor U.Valladolid 2003, Gran Prix Szeczcin Polonia 1990, Mención Honor Europa Nostra La Haya 2007 por Le Peuple Bruselas, Mención Julio Galán 2002 Santiago, Preseleccionado Academia Roma 1998, Premio Asturias de Arquitectura 2008. Primeros premios: Mercado Avilés 1991, Piscinas Cangas del Narcea 1993, Museo Hórreo 2004, Museo Pesca Candás 2006. Diversas publicaciones nacionales e internacionales. Profesor invitado U.Oviedo, UANL Monterrey, ETSA Madrid, UPValencia, UValladolid, foro Unesco, T.U.Krakow, U.I.M.Pelayo, UCJC. Trabaja con Macario González Astorga desde Mieres. Acaba de publicar Arquitectura atravesada por la luz ED. U.Valladolid 2017.

Notas

  1. La sensibilidad de Tom Ford hacia la arquitectura, hacia todo, está fuera de duda: la vemos con la elección de la casa de madera de Lautner en Single Man o la reciente de Scott Mitchell en Nocturnal Animals, o la que acabó haciéndose en Santa Fe con Tadao Ando.
  2. Sin olvidarnos tampoco, en su departamento de la ETSAM, de nuestro muy apreciado Jesús Aparicio Guisado en esta línea investigadora. Como saben la revitalización del  concepto de estereotómico y tectónico viene de Kenneth Frampton que recoge así una apreciación de Gottfried Semper. Lo estereotómico se refiere a lo que transmite en masa las cargas, el muro estructural, lo excavado lo oscuro que perforamos para obtener la luz, y lo tectónico es lo de estructura enmarcada, con pilares y nudos, ligera y apoyada. La Casa Wiley (1953) de Philip Johnson es un ejemplo temprano de la confrontación de estos conceptos
  3. El maestro finés lo uso en el Turum Sanomat (1929) por vez primera.
  4. Nos referimos lógicamente al pabellón de los pingüinos de Lubetkin en el  London Zoo y por cierto, sus inquilinos han sido desterrados de su magnífico refugio a otro más amplio.

Bibliografía

  • CAMPO BAEZA, ALBERTO, La idea construida, Universidad de Palermo. Artes Gráficas, Madrid, 2000.
  • CAMPO BAEZA, ALBERTO, Campo Baeza,Colección Arquitectura Española Contemporánea.Ed Munilla-Lería Madrid 1997.
  • CAMPO BAEZA, ALBERTO, Campo Baeza 2, Colección Arquitectura Española Contemporánea. Ed Munilla-Lería Madrid 2009.
  • CAMPO BAEZA, ALBERTO Principia Architectonica, Memoria del curso 2011,2012. Ed Mairea-ETSAM-UPM 2012.
  • CAMPO BAEZA, ALBERTO, Buscar denodadamente la Belleza, discurso de entrada en la Real Academia de Bellas Artes, Editorial Mairea, Madrid 2014.
  • RUIZ FERNÁNDEZ, ROGELIO, Arquitectura atravesada por la luz. Prólogo Alberto Campo Baeza. Proemio Juan Carlos Arnuncio. Ed. Universidad de Valladolid, 2017.
  • WITTGENSTEIN, LUDWIG, Vermischte Bemerkungen. Aforismos, Austral, Espasa Calpe, Madrid, 1997.

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Sobre este autor/a
Cita: Rogelio Ruiz Fernández. "El sobrio lujo de Alberto Campo Baeza" 06 abr 2017. ArchDaily en Español. Accedido el . <https://www.archdaily.cl/cl/868253/el-sobrio-lujo-de-alberto-campo-baeza> ISSN 0719-8914

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