
Se premiarán y difundirán propuestas que trabajen en base a la tradición arquitectónica local y su particular identidad y que contribuyan a generar una estructura urbana más bella, coherente, sostenible y socialmente integradora. En los diseños se fomentará el uso de los materiales y técnicas propios del lugar, así como de soluciones eminentemente tradicionales que pudieran proporcionar mayor empleo y de mejor calidad a los trabajadores de la construcción de la zona. Las propuestas seleccionadas podrán servir de modelo para diseños arquitectónicos y urbanos más sensibles a esta problemática y más comprometidos con la conservación del patrimonio cultural español.
El concurso consta de dos fases. En una primera, se ha convocado a los municipios españoles a presentar posibles temas y emplazamientos para el concurso. Entre las propuestas recibidas, un jurado internacional integrado por representantes de las distintas instituciones que colaboran en esta iniciativa ha elegido las tres que mejor se ajustan a los objetivos y criterios planteados y que se han considerado más viables de cara a su posible financiación y ejecución posterior, que quedará en todo caso a discreción de los propios municipios en los que se localizan.
