
Si vas comenzando la universidad, seguramente el proyecto de fin de carrera (PFC) o tesis de grado te parezca a años luz de distancia. Pero no te lo creas, cuando menos lo sientas; las noches sin dormir acumuladas, las presentaciones fracasadas, junto con los llantos de victoria, te habrán convertido a ti también en esas criaturas moribundas de último año que rondan por el taller.
Medio bañado, desvelado, con ojeras profundas y aliento ácido de café; en un abrir y cerrar de ojos, te encontrarás en la recta final para concluir tu carrera y finalmente poder gritarle al mundo que eres arquitecto.






