
La ciudad danesa de Aarhus lanzó una nueva tecnología, que aún está siendo testada, para aumentar la seguridad de los ciclistas. Se trata de RFID (sigla en inglés para “identificación de radiofrecuencia“), que es un chip que se instala en las bicicletas y que coordina las luces para darle preferencia al paso de los ciclistas que se están acercando a una intersección respecto a los automovilistas.
El chip debe ser puesto en la rueda delantera de la bici, y es leído por un sensor en los semáforos equipados con la nueva tecnología. El recurso detecta el acercamiento de los ciclistas que estén hasta a 100 metros del semáforo. El chip ya fue testado en 200 bicicletas en 2015 y se pretende que sea instalado en otras 1.000 durante este año.

