
¿Cómo sueñas la arquitectura?
Una escenografía incierta construye nuestros sueños. Durmiendo, imaginando, todos somos arquitectos de nuestro propio espacio, todos somos capaces de levantar, materializar y habitar, alejándonos del consciente, del deseo consciente.
La Arquitectura Onírica se autogenera, se autodestruye, haciendo que proyectemos dentro de nuestra mente sensaciones espaciales, creadas cuando la realidad ya ha quedado obsoleta. En la distorsión de la ensoñación, el espacio onírico forma parte de un submundo ilógico, extraño, donde el infinito y el vacío, la luz y la oscuridad, la repetición, la paradoja, se convierten en formalizadores de nuestra locura arquitectónica.










