
“Las tecnologías indígenas no están perdidas ni olvidadas, sólo ocultas por la sombra del progreso en los lugares más remotos de la Tierra". En su libro Lo-TEK: diseño por indigenismo radical, Julia Watson propone revalorizar las técnicas de construcción, producción, cultivo y extracción llevadas adelante por diversas poblaciones remotas que, generación tras generación, han logrado mantener vivas prácticas culturales ancestrales integradas a la naturaleza, con un bajo costo ambiental y una sencilla ejecución. Mientras las sociedades modernas trataban de conquistar la Naturaleza en nombre del progreso, estas culturas indígenas trabajaban en colaboración con ella, comprendiendo los ecosistemas y los ciclos de las especies para articular su arquitectura en un todo integrado e interconectado simbióticamente.
Si bien la sociedad valora y preserva con orgullo las piezas y artefactos arquitectónicos de las culturas que ya no existen –como las pirámides de Gíza de más de cuatro mil años-, las prácticas de los vivos son desplazadas, por más antiguas que sean. Muy poca gente conoce, por ejemplo, la tecnología que hay tras la construcción de las islas flotantes del pueblo Ma'dan en los humedales del sur de Irak, aunque estas tengan más de seis mil años de antigüedad. Julia dedica su trabajo editorial “a las próximas siete generaciones” y espera poder iluminar un nuevo camino en donde estas prácticas sean revalorizadas y, adaptándose a las necesidades contemporáneas, permitan promover un futuro donde las nociones de tecnología y naturaleza se trabajen de manera integrada.





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