
La industria del entretenimiento suele ofrecer a la arquitectura algunos de sus programas más inusuales. Desde parques temáticos que exploran tiempos perdidos a mundos aún no descubiertos en Las Vegas, una ciudad muy estudiada por sus características urbanas particulares, numerosos hoteles y casinos que presentan, lado a lado, una infinidad de estilos arquitectónicos.
En Brasil no es diferente y el impulso en explorar la economía del entretenimiento dió como resultado, a mediados del siglo XX, un singular edificio de estilo normando-francés, construido en la sierra de Río de Janeiro: el Palacio Quitandinha
Situado en la Ciudad Imperial de Petrópolis –refugio de verano de los monarcas que residían en la capital fluminense– el hotel casino Quitandinha fue inaugurado el 12 de febrero de 1944. La escasez internacional ocasionada por la Segunda Guerra Mundial no impidió al empresario minero Joaquim Rolla contratar a los arquitectos Luis Fossati y Alfredo Baeta Neves para el proyecto de aquel que se convertiría en el más grande edificio en su tipo en América Latina.













