
En la imagen cuento 38 automóviles viajando de oriente a poniente por el Paseo de la Reforma, que de paseo por esos lados tiene poco. Son las 2 de la tarde, no es hora punta, y el tráfico es, por decir lo menos, pesado, casi a vuelta de rueda. La velocidad no es superior a los 10 kilómetros por hora, inferior a la del intrépido ciclista que se cuela en el río motorizado, quien va más rápido pero arriesgando el pellejo en un entorno donde el pedaleo es cosa de avezados.

