
Ningún arquitecto tuvo un rol más importante en la configuración del skyline de Manhattan del siglo XX que Ralph Thomas Walker. Ganador del AIA Centennial Gold Medal de 1957 y un hombre que fue una vez conocido como "arquitecto del siglo" por el New York Times. [1] Sin embargo, un escándalo ético dio término a su carrera, las acusaciones de robo de contratos por un miembro de su firma precipitó su retirada de la arquitectura y su descenso a una relativa oscuridad. Sólo recientemente su prolífica carrera ha sido reexaminado y popularizada, impulsada por una nueva monografía y una exposición de su obra de alto perfil en la homónima Walker Tower en Nueva York en 2012.
Cuando Walker apareció en la escena de la arquitectura, coincidió con la extensa construcción de rascacielos después de la Primera Guerra Mundial. Walker adoptó la emergente presencia del Art Deco, aprovechando su adaptabilidad a la verticalidad de los rascacielos, así como su esencia humanista; se opuso obstinadamente a la esterilidad de la modernidad, incluso durante sus últimos años. [2]
Sus edificios, incluyendo el One Wall Street, el AT & T Long Distance Building y el edificio de Verizon (antes conocido como el Barclay-Vesey Telephone Building), son algunos de los ejemplos más destacados y más influyentes de la arquitectura Art Deco producidas en el mundo.
Sin embargo, tal vez la contribución más perdurable de Walker fue la popularización de una arquitectura de construcciones retranqueadas que era necesaria debido a las leyes de zonificación de "luz solar" en Nueva York en 1916. Sus características soluciones para la volumetría de sus edificios fueron ampliamente emuladas y continúan definiendo el perfil del Lower Manhattan.











