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Arquitectos: Pianca Arquitetura
- Área: 116 m²
- Año: 2024
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Fotografías:Camila Alba
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Proveedores: Keramika

Descripción enviada por el equipo del proyecto. La reforma del apartamento en el Ed. Sant’Anna parte de una lectura atenta de la estructura existente y de las limitaciones impuestas por pilares y bajantes del edificio, transformando estos condicionantes en elementos estructurantes del proyecto.


En el área social, cocina, estar y comedor se articulan en un único salón continuo. En el centro de este ambiente, una isla de granilita azul ocupa el corazón del espacio, situada entre pilares y bajantes. Más que un elemento funcional, la isla actúa como pieza de articulación: ordena los flujos, estructura el uso cotidiano y establece un punto de anclaje visual en el ambiente integrado.

La reconfiguración del sector íntimo incluye la conversión del antiguo baño social en una suite. En este espacio, la granilita rosa guía la mirada y define el ambiente, marcando suelo, encimera y bañera en un mismo gesto continuo. El material genera unidad y refuerza la lectura del baño como un volumen cohesionado, casi monolítico, en el que los elementos se articulan de manera clara y directa.


Como en otros proyectos del estudio, la disposición del baño combina una pequeña bañera y la ducha ubicadas una junto a la otra. Los encuentros y desencuentros entre muros existentes y nuevas divisiones dan lugar a nichos y retranqueos, incorporados al diseño como oportunidades de uso y almacenamiento.

En la cara orientada hacia el corredor, se hace presente un conjunto de formas circulares. Aparecen en el elemento de iluminación que marca la transición entre el baño y la circulación y reaparecen en el espejo redondo junto a la encimera. Estas formas suavizan la geometría ortogonal del espacio y establecen una relación visual delicada entre los ambientes.

El baño social de la reforma presenta un desafío singular: la presencia de un pilar en el centro del espacio. En lugar de ocultarlo, el proyecto asume esta condición como punto de partida para la configuración del ambiente. Entre concordancias de muros existentes, el lavamanos se ubica en un tramo más estrecho y geometrizado; el inodoro se orienta de espaldas al conjunto formado por pilar y bajante; la ducha ocupa el tramo más amplio entre el pilar y el muro del corredor.


Un banco revestido en granilita extiende el área de la ducha, cualificando el uso y reforzando la materialidad del conjunto. Por último, una ranura entre el pilar y el muro orientado hacia la cocina y la lavandería se mantiene como abertura, garantizando ventilación, iluminación y una relación sutil entre los ambientes. De este modo, el proyecto transforma las restricciones constructivas en una estrategia arquitectónica, articulando estructura, materialidad y uso cotidiano en una solución precisa, continua y sensible a la preexistencia del edificio.






















