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Arquitectos: Peninsula Arquitetura
- Área: 280 m²
- Año: 2025
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Fotografías:Maira Acayaba
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Proveedores: GRAPHISOFT, Assoalhos Murata, Casa Franceza, Fernando Jaeger, Marcenaria da Fazenda

Descripción enviada por el equipo del proyecto. Al asumir el proyecto y la obra de la Casa de la Villa, nos encontramos con una edificación compuesta por la unión de dos casas geminadas, “regularizada” mediante una intervención superficial que no resolvía las cuestiones esenciales del espacio. El diagnóstico inicial reveló una configuración fragmentada: compartimentaciones sin un propósito claro, áreas subutilizadas y una escalera adaptada para acceder al piso superior, evidenciando la falta de continuidad entre las partes. Existían superposiciones de usos, recorridos poco legibles y una luz natural que ingresaba tímidamente, incapaz de estructurar la vida cotidiana. Nuestro punto de partida fue devolver lógica y sentido al conjunto, transformando dos mitades desconectadas en un organismo único.


La estrategia adoptada privilegió la depuración y la costura, más que la adición. En lugar de multiplicar gestos, removimos barreras innecesarias, reordenamos el programa y requalificamos los recorridos. Las áreas sociales fueron acercadas para favorecer encuentros, mientras que los ambientes de servicio y apoyo ganaron claridad y eficiencia. La circulación vertical fue racionalizada para convertirse en una columna de orientación, reduciendo desplazamientos ociosos y liberando área útil. La luz natural comenzó a desempeñar un papel activo: abrimos relaciones visuales, alargamos ejes y diseñamos vanos para que la iluminación atravesara los ambientes, marcando usos, ritmos y permanencias.


Los techos, especialmente en el área social y en el estudio / sala de juegos, dejaron de ser solo acabados para diseñar el espacio. Con variaciones de altura y encuentros precisos con la carpintería y otros elementos, organizan y revelan los espacios, ordenando flujos sin recurrir a paredes adicionales. Esta decisión permitió controlar la acústica, ocultar infraestructura y, al mismo tiempo, crear un horizonte continuo que orienta la vista. La materialidad fue construida con una paleta sintética, capaz de integrar las antiguas partes de la casa sin borrar sus capas de memoria. Mantenemos lo que tenía sentido, texturas, proporciones, ciertos alineamientos y reposicionamos el resto para alcanzar continuidad formal y funcional.



En la sala de juegos, la "casita" se convirtió en un punto de afecto y referencia. Sobre ella, la nueva terraza con huerta y jardinera acerca el verde al uso cotidiano, transforma el cuidado de las plantas en hábito y reintroduce un tiempo más calmado en la rutina de la familia. Este terraza también amplía la superficie de estar al aire libre, crea sombra cualificada y trae ventilación cruzada para los ambientes contiguos, disminuyendo la necesidad de acondicionamiento artificial en buena parte del año.

El resultado es una casa unificada y coherente, en la que forma, función y memoria caminan juntas. Las conexiones entre los ambientes son ahora legibles, la circulación vertical es precisa y la luz natural cose el día a día. Sin gestos estridentes, la intervención sostiene lo esencial: una arquitectura clara en el uso, generosa en luz y fiel a las historias que la preceden.



















