
Las intersecciones de autopistas han evolucionado de infraestructuras importantes que ayudan a distribuir el tráfico a hitos únicos que definen ciudades. A medida que múltiples redes de carreteras abrazan y forman esculturas distintivas, estas intersecciones de carreteras van desde conexiones de puentes individuales y rotondas hasta numerosos intercambios. Giran, doblan, se enroscan y se envuelven alrededor de terrenos dispersos, vegetación o estructuras existentes en un intento de transferir viajeros de una carretera a otra. Sin embargo, también crean un momento de cierre, formando áreas parcialmente delimitadas y una sensación de espacio. Estos espacios podrían considerarse liminales y de transición, sin una tipología fija que pueda albergarse. Pero ese carácter difuso llama a ideas de intervención urbana para interrumpir la noción de lo que pueden ser estos espacios. Pueden readaptarse de esculturas dominadas por los automóviles en lugares más amigables para los seres humanos y reintegrarse como esquemas extendidos de la arquitectura de la ciudad.
Cuando se consideran las posibilidades de espacios dentro de las autopistas, es importante pensar más allá de los casos de uso fijos y finitos. Estos espacios pueden incluir eventos que tienen lugar dentro del refugio de puentes de varias capas y los espacios abiertos de radio de giro. Para amplificar el potencial de estas imponentes infraestructuras de autopistas, se pueden implementar intervenciones urbanas que provoquen y atraigan a los residentes de la ciudad a interactuar con ellas.














