
En medio de un espectáculo de fuegos artificiales que opaca fácilmente varios espectáculos de año nuevo, se inauguró el edificio más alto del mundo.
Esta obra maestra de la arquitectura y la ingeniería, diseñada por la firma Skidmore Owings & Merrill (SOM), reveló durante la ceremonia su secreto mejor guardado: su altura. Con 828 metros de alto supera a su predecesor, el Taipei 101 (509m de alto), por casi otro rascacielos de ventaja (300m). Esta ventaja le asegurará el título de edificio más alto del mundo por al menos su buenos años.























