
Hace un tiempo que en Plataforma Arquitectura empezamos a rescatar figuras y movimientos relacionados con la arquitectura que por distintas razones pasan al olvido, y que pese a haber sido parte importante de la vanguardia arquitectónica de su época, en el presente su peso específico no es suficiente para ocupar páginas en las revistas o artículos en la web, ni siquiera como casos de estudio entre las nuevas generaciones de arquitectos…y muchas veces eso se debe simplemente a que sus nombres y/o sus obras no se conocen. Sin otra intención que volver a poner estos personajes junto a tantos star architects actuales que llenan los blogs y las publicaciones con cada movimiento del lápiz que realizan, es que quiero dedicar este artículo a César Manrique.
Si bien su nombre nunca lo escuché hasta hace un año, y sin haber visitado su obra, me atrevo a escribir sobre este arquitecto, pintor y escultor español, nacido en Arrecife, Lanzarote en 1919 y que a lo largo de su carrera logró fusionar arte y paisaje con activismo y turismo al proponer, como dicen en la página de su fundación, la incorporación de un nuevo plano paisajístico a Lanzarote, producido desde la estética artística, pero también desde una propuesta turística singular que tuvo una incidencia económica notable en la vida insular. Este funcionalismo económico y social del arte de Manrique es inédito en la cultura plástica española.
