
He oído muchas veces la frase de que un buen proyecto le debe gran parte de su éxito, no sólo al arquitecto y su equipo de trabajo, sino que sobre todo a la existencia de un buen cliente detrás de este.
Creo que esta frase es completamente cierta y la relación de trabajo que se logre crear entre el mandante y el arquitecto es clave para el correcto diseño, desarrollo y resultado del proyecto en todas sus etapas y complejidades, ya que es él quien tiene la última palabra en muchas decisiones que terminan por definir todo proyecto.
