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Arquitectos: Alberto Burckhardt
- Área: 600 m²
- Año: 2024




Reflexionando sobre la ciudad moderna, Walter Benjamin describió al flâneur, una figura que camina sin un destino definido, atenta a los detalles, encuentros fortuitos y las narrativas que emergen del espacio urbano. Esta forma de estar en la ciudad, moldeada por la observación y la apertura a lo inesperado, ha estado en tensión durante mucho tiempo con los ideales racionalistas y funcionalistas que comenzaron a guiar la planificación urbana a lo largo del siglo XX. Las calles diseñadas principalmente para la eficiencia y el flujo rara vez dejan espacio para desvíos, pausas o la coexistencia de diferentes ritmos de vida.
Jane Jacobs también fue una de las voces que desafiaron esta lógica predominantemente racionalista, argumentando que las calles verdaderamente vibrantes son aquellas capaces de sostener la diversidad de la vida cotidiana, sus intercambios informales y las formas de cuidado y vigilancia natural que emergen de ellas. Lo que estos autores comparten es una percepción fundamental: las calles no son meras infraestructuras para la circulación, sino ecosistemas sociales, moldeados por las relaciones, usos y encuentros que tienen lugar en ellas.


