
En los últimos meses hemos asistido a una de las crisis que más ha cuestionado nuestra “esencia”, nuestras formas de vivir, trabajar, comunicarnos, divertirnos e incluso relacionarnos con los demás. Estas cuestiones, que trascienden la emergencia sanitaria y la pandemia, nos han hecho reflexionar sobre temas vinculados con el medio ambiente, la sostenibilidad, la eficiencia de segregar actividades, la movilidad frenética en la que estábamos establecidos, la necesidad de espacios flexibles en las viviendas y en las ciudades, el carácter de los espacios públicos cuando es obligado el distanciamiento social, etc.
La urgencia con la que se ha tenido que dar respuesta a esta situación ha requerido de medidas improvisadas e inmediatas que no ofrecen, en esta nueva “normalidad” a la que nos enfrentamos, soluciones a medio y largo plazo. Los arquitectos tenemos la oportunidad de trabajar en esta transformación demostrando a la sociedad que somos capaces de hacer propuestas que mejoren el entorno donde vivimos en busca de una nueva “esencia” más respetuosa, cordial, flexible y amable para todos. También es una oportunidad para avanzar en el alcance de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 fundamentales para garantizar el futuro del planeta.
