
La formación profesional, junto a los instrumentos legales, los incentivos económicos, los avances tecnológicos, el conocimiento por parte de la ciudadanía de los valores de los bienes patrimoniales, entre otros factores, es una pieza clave en la protección del patrimonio cultural de un país. En efecto, la formación de los profesionales de la Arquitectura para actuar con sensibilidad y propiedad técnica en el patrimonio construido colabora para sumar esfuerzos en pro de la conservación de estos bienes y a reforzar la contribución que puede hacer el ámbito profesional a la transmisión de los valores del patrimonio a las futuras generaciones.
Cada vez son más los Proyectos de Título / Proyectos de Final de Carrera (PFC) que se realizan en las Escuelas de Arquitectura enfocados en la intervención sobre bienes de interés o valor patrimonial, que permitan la puesta en valor de estos mediante intervenciones de refuncionalización, ampliación y/o rehabilitación. Esto demuestra que existe un creciente interés de los estudiantes que finalizan sus carreras por intervenir en preexistencias, sumado al interés de los profesores que guían estos trabajos.
