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Arquitectos: delavegacanolasso
- Área: 400 m²
- Año: 2025
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Fotografías:Paco Marín
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Proveedores: Aretha, Celux, Gabarró, Selvavia, Sklum

Descripción enviada por el equipo del proyecto. Las nuevas oficinas centrales de tini nacen de un reto doble: acoger a una empresa joven dedicada a la arquitectura industrializada —con una media de edad de 27 años— y traducir su carácter único en un espacio físico. Un lugar que fuese elegante pero disruptivo, serio pero joven, y que, sobre todo, invitara a crear.


La intervención parte de la unión de dos oficinas previamente compartimentadas. La operación clave consiste en liberar el espacio y potenciar la luz natural para construir una planta abierta, flexible y luminosa. Una estantería continua y quebrada organiza el programa de manera fluida: genera ambientes distintos, pero conectados donde se produzcan conversaciones espontáneas.

El espacio existente estaba condicionado por dos largos ventanales de visiones radicalmente opuestas. Por un lado, la fachada Este hacia la plaza interior del edificio: una vista dura, sin vegetación ni interés alguno. Por el otro, la fachada Oeste, una vista ininterrumpida de las copas de plátanos, pinos y cedros de la urbanización de La Florida, una panorámica elevada que cambia con las estaciones. Esto condiciona totalmente la intervención.



En la fachada menos amable se agrupan las salas de reuniones, que se cierran hacia el espacio central mediante una partición de costillas de madera y policarbonato translúcido retroiluminado, rematada con estores de bambú. Así se difumina la vista sin renunciar a la luminosidad. En cambio, todo el espacio central se abre completamente a la vista vegetal, incluso colocando espejos estratégicamente para que cada puesto de trabajo, independientemente de su posición, pueda disfrutar del paisaje.


La materialidad responde a la filosofía de tini: sinceridad constructiva, calidez y un lenguaje industrial sin artificios. El primer gesto es retirar la moqueta existente y dejar el suelo técnico de acero galvanizado completamente visto, convirtiéndolo en una superficie vibrante y honesta. Este carácter industrial se equilibra mediante madera en particiones, puertas, mobiliario y detalles que aportan un contrapunto cálido y amable.


Los panelados naranjas y los revestimientos acústicos de PET reciclado, en sutiles variaciones del naranja tini, construyen un hilo cromático coherente con el brand book de la empresa. El último toque se da con plantas exuberantes, como la gran alocasia, que da ambiente y frescor visual.


El resultado es un ambiente cálido, luminoso y acogedor, donde apetece trabajar. Un espacio que no pretende replicar un proyecto de tini, pero sí evocar la misma sensación que ellos buscan en su arquitectura.


















