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Arquitectos: Araripe Arquitetos
- Área: 90 m²
- Año: 2024
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Fotografías:Igor Ribeiro

Descripción enviada por el equipo del proyecto. La Casa de la Infancia nace de la comprensión de que la arquitectura puede acompañar el crecimiento y las transformaciones naturales de una familia a lo largo del tiempo.

Ubicada en Juazeiro do Norte, en el interior de Ceará, la residencia fue implantada en un lote de 10 × 30 metros, anexo a la casa principal de los clientes, ocupando un área construida de 90 m². El proyecto surge a partir de un momento de cambio en la dinámica familiar: la llegada de gemelos y la necesidad de crear espacios de apoyo a la rutina.

A diferencia de la casa existente, el nuevo espacio debía ser más abierto, ligero y flexible. Un lugar donde los niños pudieran jugar libremente, en contacto con el jardín, y que también albergue momentos de encuentro y acogida. El programa fue organizado en dos volúmenes complementarios: un chalet compacto, con dormitorio, sala, cocina, baño y área de servicio, pensado para recibir visitas y funcionar como soporte a la casa principal; y un salón de juegos independiente, dedicado a las actividades infantiles.


El principal desafío fue crear un espacio dedicado a la infancia sin convertirlo en algo restrictivo o temporal. Así, el salón de juegos fue concebido como un ambiente mutable, capaz de transformarse a lo largo de los años en espacio de estudios, taller o sala multiusos, acompañando las nuevas demandas de la familia.

Las soluciones proyectuales priorizan la relación entre interior y exterior. Grandes aperturas garantizan ventilación cruzada e iluminación natural, fundamentales para el confort térmico en el sertón del nordeste. Las ventanas con antepecho bajo cumplen un papel doble: además de funcionar como bancos, permiten que los niños, desde sus primeros pasos, observen el mundo que los rodea desde su propia altura, fortaleciendo la experiencia sensorial y el vínculo con el espacio.

Los materiales refuerzan la dimensión afectiva del proyecto. El uso de azulejos hidráulicos en disposiciones lúdicas, producidos artesanalmente por el Maestro Jaime, artesano de la Región del Cariri Cearense, remite a la memoria de la infancia y a la cultura local, aportando color, textura e identidad a la arquitectura. La elección de soluciones constructivas tradicionales de la región dialoga con la idea de un espacio que atraviesa el tiempo.

Concluida en 2024, la Casa de la Infancia se consolida como un espacio vivo, donde los primeros pasos, los juegos y los encuentros cotidianos construyen memorias. Más que un proyecto para niños, se trata de una arquitectura pensada para el presente y abierta al futuro, reafirmando el papel del espacio construido como soporte para la vida en constante transformación.














