
El 2011 fue sin duda un año marcado por la educación en Chile y la repercusión que el tema generó en las universidades y el normal funcionamiento de los talleres de arquitectura y el proceso que implica realizar un proyecto a lo largo del semestre.
Sin afán de entrar en la discusión sobre educación, calidad o gratuidad, que corresponde a otro momento, me gustaría reflexionar sobre un tema fundamental dentro del normal desarrollo de un taller y un proyecto y que es el relacionado con el tiempo necesario que debe durar un normal proceso.
