El lugar donde los artistas crean sus obras desvela diversas narrativas sobre su progreso creativo, sobre la elección de sus técnicas y sus temáticas. Son lugares que guardan la memoria, la intimidad y los afectos de los creadores. Para algunos, el aislamiento y la distancia de cualquier distracción posible son las marcas de su taller. Para otros, su espacio necesita evasión y libertad. No raramente el taller se transforma en casa o la casa se transforma en taller, mezclando los usos, deseos y necesidades. Situados en un umbral entre el vivir y el crear, el ocio y el oficio, estos espacios fascinan al público amante de las artes, siendo muchas veces reconstruidos dentro de galerías de arte o transformándose en museos a lo largo del tiempo. Un lugar singular, independiente del alcance de las obras, que muestra la peculiar interacción entre el proceso creativo, las obras de arte y la imagen del artista.
La arquitectura y sus cualidades atmosféricas han sido durante mucho tiempo un tema de discusión, sin embargo, alcanzar un consenso sobre el asunto sigue siendo elusivo. Esto se debe en gran parte a que la experiencia espacial es profundamente personal—arraigada en emociones, percepciones sensoriales y preferencias individuales que son difíciles de articular solo con palabras. La forma en que uno percibe, siente e interactúa con un espacio añade otra capa de complejidad, lo que hace que sea un desafío definir y estar de acuerdo sobre su impacto atmosférico. No obstante, los arquitectos y diseñadores se esfuerzan continuamente por moldear entornos que no solo sean funcionales y cómodos, sino también capaces de evocar emociones y dejar una impresión duradera en sus ocupantes.
Guerras, descolonización, crisis económicas, movimientos civiles y revoluciones industriales y tecnológicas: el siglo XX fue un periodo de transformaciones radicales y de gran alcance. Estos cambios reconfiguraron las sociedades y redefinieron el modo en que las personas expresaban sus aspiraciones, con la arquitectura a la cabeza. Las máquinas y la industrialización prometieron progreso tecnológico y modernización, abogando por una ruptura tajante con los estilos ornamentados e históricamente arraigados del pasado y adoptando una visión centrada en la funcionalidad, la eficiencia y la innovación. Este cambio, encarnado en el movimiento moderno, introdujo nuevos conceptos, métodos y usos de materiales, todos moldeados a través de la experimentación.
https://www.archdaily.cl/cl/1026329/experimentacion-formal-y-material-lecciones-clave-de-los-pioneros-del-movimiento-moderno-en-arquitecturaEnrique Tovar
En el cruce entre la inevitable influencia del movimiento moderno internacional y la tradición arquitectónica argentina, emerge el Grupo Austral, un colectivo de arquitectos que plantea una reinterpretación del racionalismo corbusierano, adaptándolo a las particularidades del contexto local. En este marco, podemos hablar de una arquitectura internacional que no es meramente incorporada, sino que puede considerarse una arquitectura "apropiada", es decir, enraizada en las condiciones climáticas, los modos de vida y los materiales locales presentes en Argentina. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿Cómo es que la arquitectura europea se corresponde con la local? ¿Es producto de la similitud de situaciones o de un proceso de traspaso de imágenes arquitectónicas, como ha sucedido a lo largo de la historia? ¿Es una mezcla de ambos factores? ¿Podemos hablar de arquitectura apropiada?
Cuando India obtuvo su independencia en 1947, la nación enfrentó una decisión que determinaría el curso de su futuro arquitectónico: ladrillo o concreto. Una elección aparentemente mundana de material estaba arraigada en una división filosófica más profunda entre dos posibles resultados para el entorno construido de la India postcolonial. Figuras pioneras en la lucha de India por la independencia sostenían puntos de vista opuestos: Mahatma Gandhi abogaba por la artesanía tradicional, mientras que Jawaharlal Nehru abrazaba el Movimiento Moderno. La arquitectura que uno ve en el subcontinente hoy en día es un mosaico de ambas, planteando la pregunta: ¿fue el movimiento moderno en India una imposición extranjera o una importación celebrada?
La vivienda para estudiantes ha experimentado una transformación notable durante el último siglo. Una vez vista como una necesidad utilitaria, proporcionando refugio y servicios básicos para estudiantes, esta tipología arquitectónica ha evolucionado para abordar demandas sociales, culturales y urbanas cada vez más complejas. Comenzando con el enfoque modernista de Le Corbusier en la Cité Universitaire en París, la residencia estudiantil ha reflejado tendencias más amplias en arquitectura, urbanismo y cambio social.
Hoy en día, estos edificios deben atender a una población altamente diversa y transitoria, navegando las presiones de asequibilidad, densidad y los estándares de vida en evolución de los jóvenes adultos. Con la rápida urbanización y el aumento de la movilidad estudiantil, las universidades enfrentan ahora el desafío de diseñar viviendas que no solo sean funcionales, sino también adaptables a diferentes contextos culturales y sociales. Esto ha llevado a soluciones más flexibles e innovadoras que promueven tanto la privacidad como la vida comunitaria.
Varios eventos han moldeado a Marruecos desde su independencia. Uno de ellos es la transición de los arquitectos de servir al declinante imperio francés a servir a la recién independiente nación marroquí. Tras obtener la independencia en 1956, jóvenes arquitectos marroquíes y extranjeros tuvieron la tarea de construir un Marruecos autosuficiente. La demanda de infraestructura moderna, nuevos edificios administrativos y mejores instalaciones educativas y de salud llevó a un auge de la construcción. Este auge brindó a los arquitectos y urbanistas la oportunidad de expresar su visión.
Inspirados por la popularidad del modernismo en Europa, los arquitectos experimentaron con edificios que encarnaban el brutalismo. Este estilo arquitectónico no solo fue una rebelión contra la visión colonial del diseño urbano en Marruecos, sino también un símbolo de unidad arquitectónica en el paisaje urbano. Los edificios fueron creados en varias tipologías con la característica de concreto expuesto, mostrando sus cualidades inherentes de resistencia, durabilidad y funcionalidad. Estos edificios, que se pueden ver en ciudades como Agadir, Casablanca, Tánger y partes de Marrakech, representan un diálogo entre el brutalismo y la cultura, el entorno y el clima marroquíes.
Dado que los arquitectos de la modernidad buscaban la pureza de la forma, es lógico que la imagen de esta arquitectura se represente casi inevitablemente en blanco, según la imaginación colectiva. Liberada de decoraciones superfluas, la arquitectura moderna se asoció con el uso predominante de superficies blancas para resaltar la composición volumétrica. Combinada con el concepto de "verdad material", articulado por el crítico victoriano John Ruskin, la arquitectura de color blanco se entiende a menudo como directa, clara y sincera.
Después de la Segunda Guerra Mundial se produjo una gran escasez de viviendas dentro de Europa, y Milán no fue la excepción. Se redactaron varios planes y soluciones en respuesta a la crisis, estableciendo comunidades satélite entorno a la ciudad, capaces de albergar entre 50.000 y 130.000 residentes cada una. En 1946, un año después de la guerra, se comenzó la construcción de la primera comunidad: El proyecto Gallaratese.
A finales de 1967, cuando se permitió el desarrollo privado de Gallaratese 2, el proyecto fue asignado al prestigioso Studio Ayde liderado por Carlo Aymonino. Aldo Rossi fue invitado por el arquitecto dirigente para contribuir con su habilidad arquitectónica dentro del proyecto, lo que llevó a la realización de distintas visiones sobre una comunidad microcósmica ideal. Juntos, los dos arquitectos italianos emprendieron el viaje que da forma a un ícono históricamente significativo y revolucionario de vivienda para la ciudad de Milán. Capturado a través del lente de Kane Hulse, el edificio y su importancia son revisitados en esta serie de fotos.
El siglo XX fue testigo de un período de experimentación e innovación a un ritmo sin precedentes, una dirección que también marcó las expresiones arquitectónicas de la época. París, como uno de los principales centros europeos de expresión artística y cultural, también fue el epicentro para la formación de nuevos estilos arquitectónicos, desde la revolución de la arquitectura moderna de Le Corbusier hasta las expresiones del estilo High-Tech, como se ve en el diseño del Centro Pompidou de Renzo Piano y Richard Rogers. La transformación social encontró su expresión a través de instituciones públicas brutalistas o conjuntos residenciales, como los diseñados por Renée Gailhoustet y Jean Renaudie en Irvy-Sur-Seine, mientras que los movimientos políticos atrajeron a arquitectos de todo el océano, incluido Oscar Niemeyer, quien creó su primer edificio europeo en la capital francesa.
La obra del arquitecto franco-suizo Charles-Édouard Jeanneret, es, entre muchos otros adjetivos, abarcadora. Le Corbusier se aventuró en escalas desde el diseño de muebles hasta planes urbanos para ciudades enteras, pasando por la pintura, proyectos diversos y la escritura de libros. Algo que no se habla tanto, sin embargo, es la teoría de colores que él desarrolló y aplicó a varios de sus proyectos arquitectónicos y esfuerzos artísticos. Profundamente arraigada en su creencia de que el color juega un papel significativo para evocar emociones y crear ilusiones espaciales, la teoría de colores de Le Corbusier fue descrita en su libro "PolyChromie Architecturtale" (arquitectura policromía), publicado en 1931. Allí, él introdujo su concepto y una gama cuidadosamente curada de colores que pretendían ser usados en contextos arquitectónicos específicos.
Capilla de Notre Dame du Haut en Ronchamp. Imagen vía Maxpixel
Hace cien años, en 1923, se publicó en la revista "L'Esprit Nouveau" "Vers une Architecture" de Le Corbusier. La polémica colección de ensayos escritos por el maestro modernista sirvió como manifiesto para el desarrollo de la arquitectura moderna, influenciando a generaciones de arquitectos y provocando polémicas sobre los principios propuestos de diseño arquitectónico. El libro aboga por la belleza de los diseños industriales simplificados, como los de aviones, automóviles o barcos; propone una forma completamente diferente de construir ciudades, favoreciendo torres altas y delgadas rodeadas de abundante vegetación, e introduce los 5 principios de diseño moderno de Le Corbusier.
Ahora, un siglo después, estas teorías se han convertido en parte de la educación de cada arquitecto, pero también son altamente controvertidas. Algunos críticos argumentan que el enfoque rígido, especialmente en relación con los principios de planificación urbana, no logra involucrar los matices culturales y contextuales de diferentes comunidades, lo que lleva a entornos urbanos alienantes. Aún así, el legado de Le Corbusier es significativo, sirviendo como un punto de referencia constante para los arquitectos al explorar el equilibrio entre funcionalidad, estética, simbolismo e impacto social de sus diseños.
Al inicio de 2022, la curadora Lesley Lokko anunció el título de la 18ª Exposición Internacional de Arquitectura - La Biennale di Venezia: "El Laboratorio del Futuro". La intención del tema es destacar al continente africano como protagonista del futuro, un lugar "donde convergen y se fusionan todas estas cuestiones de equidad, raza, esperanza y miedo", en palabras de la curadora. Como el continente de más rápido crecimiento urbano, África se ve como una tierra de potencial, pero también de desafíos, donde las cuestiones de equidad racial y justicia climática se juegan con un impacto significativo en el mundo en general.
Sin embargo, a fines de la década de 1950, otro laboratorio del futuro estaba tomando forma, uno donde las nuevas ideas del modernismo producían grandes diseños monumentales y estructuras urbanas completas a una escala sin precedentes: India. En busca de una imagen moderna y democrática, el país recién independizado dio la bienvenida a maestros de la arquitectura occidental como Le Corbusier y Louis I. Kahn y les confió una amplia gama de comisiones, desde el diseño urbano de Chandigarh y sus principales edificios gubernamentales hasta universidades, museos y proyectos residenciales de menor escala. El resultado es una mezcla de culturas, influenciándose mutuamente para obtener resultados inesperados.
La Unite d'Habitation, el proyecto de vivienda de Le Corbusier que enfatizaba la vida comunitaria para todos los residentes, se completó en Marsella, Francia, en 1952. Para su aniversario de 70 años, el reconocido fotógrafo Paul Clemence presentó una serie de fotografías del edificio tal como se encuentra hoy en día. Estas imágenes honran la construcción que inició el movimiento brutalista y muestran la condición actual del icónico proyecto.
La cultura de diseño contemporánea india puede describirse acertadamente con una palabra: fusión. Una mirada cercana a las tendencias en moda, cine, música y arte pronto revela las aspiraciones del país como una nación globalizada. Disfrutando de una nueva era, el arte y el diseño de la India aparecen como una combinación de influencias de la vida tradicional y el mundo occidental. Una imagen "neoindia" informa múltiples formas de expresión cultural, incluyendo la arquitectura y el diseño de interiores. A medida que los indios y la arquitectura india se abren camino en el mundo, florece una nueva tendencia de diseño, impulsada por estilos de vida modernos, influencias internacionales, un pasado colonial y el deseo de mantenerse conectados con sus raíces.
En 1950, se le pidió al famoso Le Corbusier que diseñara la nueva capital del estado de Chandigarh para Punjab luego de su separación y reciente independencia. La oportunidad de crear una nueva utopía no tenía paralelo, y ahora se considera uno de los mayores experimentos urbanos en la historia de la planificación y la arquitectura. La ciudad empleó patrones de calles en cuadrícula, vías de estilo europeo y edificios de hormigón en bruto: el cenit de los ideales de Corbusier a lo largo de su carrera. Pero lo que se conoce menos sobre la ideación y realización de Chandigarh, fue la mujer que aportó al proyecto su experiencia en el diseño de viviendas sociales en toda África. Durante tres años, Jane Drew trabajó junto a Corbusier y lo ayudó a diseñar algunos de los edificios más conocidos de Chandigarh.
"No soy arquitecto", dice con un brillo en los ojos, "soy solo una persona en busca de su destino". Para el difunto pionero del modernismo indio, Balkrishna Vithaldas Doshi, la arquitectura es una práctica de autodescubrimiento. Las brillantes obras de funcionalidad poética del veterano fueron el resultado de una filosofía humanista influenciada por los principios modernistas, Mahatma Gandhi y los textos espirituales indios. Doshi creía que la arquitectura era sinónimo de vida — un vehículo para la celebración constante; un medio para experiencias intensas. Su mayor contribución a la comunidad arquitectónica fueron sus poderosas palabras que hacen eco de la atemporalidad de sus estructuras.
Balkrishna Vithaldas Doshi, maestro arquitecto, urbanista, educador, ganador del Premio Pritzker 2018 y Medalla de Oro Riba 2022, falleció a los 95 años en Ahmedabad, India, el martes 24 de enero de 2023, según informaron varios medios indios. Doshi, uno de los arquitectos más renombrados que dio forma a la arquitectura de la India y sus regiones adyacentes, e inspirado en gran medida en las obras de Le Corbusier y Louis Khan, ha "combinado el modernismo pionero con lo vernáculo". Conocido especialmente por sus proyectos de urbanismo y vivienda social, así como por su labor académica como profesor invitado en diversas universidades del mundo, ha diseñado a lo largo de sus 70 años de carrera, algunos de los edificios más icónicos de la India.