
La mayor parte del trabajo en la arquitectura es arduo y esto suele resultar en situaciones de injusticia. Durante la etapa académica, las soluciones a los problemas de la arquitectura y las ciudades se encuentran dentro del campo de la reflexión y la creatividad. Ese es el único momento en la vida de los profesionales donde sucede esto y, en muchos sentidos, esto no forma adecuadamente al estudiante de arquitectura para el mundo real, que es un mundo de trabajo pesado. En realidad, los arquitectos no son héroes
No son grandes pensadores, encargados de resolver las contradicciones inherentes a la creación de algo como un edificio. Es muy probable que tampoco sean creadores de tendencias ni estetas. La mayoría de las veces, están sentados frente a la computadora discutiendo sobre la distribución del edificio o dibujando secciones de aislamiento en un escritorio con otras personas haciendo lo mismo. Ésta no es la vocación creativa que se nos prometió a los 19 años. Esto es trabajo, simple y llanamente.

