

Descripción enviada por el equipo del proyecto. En las afueras de Balcarce, una sierra aparece interrumpida por un vacío preciso: un corte seco en la ladera, un faltante que se vuelve señal. La casa toma ese "mordisco" como punto de partida y organiza toda su materia alrededor de esa ausencia. Más que un objeto aislado, se piensa como un dispositivo para mirar: un techo pesado que se alinea con la silueta de la sierra y fija, en primer plano, una nueva geometría desde la cual volver a leer el paisaje.























