
Teniendo una historia tan significativa, la arquitectura de Brasilia, refleja tanto la riqueza y la importancia de la cultura, como una ciudad planificada. La iglesia como institución tiene mucha importancia en la sociedad, por lo que el diseño de ésta materializa un significado y personalidad únicos que se contraponen a las formas presentes en su entorno. Oscar Niemeyer pretendía hacer una clara declaración mediante la expresión de grandes proporciones y diseño único presentes en la Catedral de Brasilia, lo que derivó posteriormente a que recibiera el Premio Pritzker en 1988.
La primera piedra fue colocada a principios de septiembre de 1958, cuando los diseños comenzaron a ser propuestos y totalmente planeados por Oscar Niemeyer. Con un diámetro de 70 m, la única estructura visible de la catedral son dieciséis columnas de hormigón de forma muy peculiar. La intención de alcanzar el cielo con las dos manos se ve representada por largos elementos que se proyectan en altura, curvaturas blancas y de sección parabólica hacen el gesto.
















